Modulación Lingüística del Comportamiento Humano

El comportamiento supone, desde nuestro punto de vista, el establecimiento de relaciones recíprocas entre el individuo y su ambiente. Tales relaciones se ven afectadas (i.e. facilitadas, moduladas, interferidas) por diversos factores presentes en tanto en la situación inmediata como en la historia interactiva del individuo. En el caso de los humanos, y por la peculiaridad lingüística y convencional que enmarca sus interacciones, uno de los elementos relevantes a indagar es lo que comúnmente se denominan reglas e instrucciones (i.e. conducta gobernada por reglas).

Dentro de nuestro laboratorio, asumimos que reglas e instrucciones son funciones que pueden ser adquiridas por descripciones que realizan los individuos respecto de una situación que se enfrentó o ante la cual deberán comportarse. Una diferencia entre lo que se ha denominado instrucciones y reglas (i.e. descripciones pre y post contacto contingencial) puede estribar en:
a) El momento en que se realiza (i.e. antes o después de enfrentar la situación que se describe)
b) La “fuente” de la descripción (i.e. mismo sujeto que enfrentó la situación u otro sujeto)
c) la función que tienen sobre la adquisición y mantenimiento de la conducta (i.e. restringir el rango de conductas emitidas en una situación y facilitar el ajuste del sujeto o, bien, facilitar la ejecución en una situación posterior).

Con ello, las descripciones precontacto con función instruccional pueden considerarse como descripciones de la conducta presentadas previas a que el individuo enfrente una situación y que logran cumplir con una función instruccional, a saber reducir el rango posible de respuestas en la situación que describe a partir de complementación o suplementación de contingencias ambientales. Por su parte, las descripciones poscontacto con función de regla pueden ser vistas como la verbalización de una abstracción que es resultado de interactuar con los elementos de una situación, cuya función principal es la de permitir al sujeto enfrentar de mejor manera una situación similar posterior.

A partir de ello, con el trabajo en el laboratorio, se propuso una taxonomía (Ortiz, González y Rosas, 2008) que dirige nuestra indagación para identificar qué elementos permiten que una descripción adquiera una función de regla o instrucción, afectando así el contacto que el individuo tiene con su ambiente. Se han estudiado factores relacionados con el tipo de descripción utilizada (i.e. específica, genérica, pertinente, no pertinente), la frecuencia de retroalimentación (i.e. continua, parcial, acumulada), la relación descripción-consecuencias, entre otros.

De manera general, la metodología utilizada ha sido de corte experimental, en laboratorio, utilizando tareas de igualación de la muestra de primer orden, que consiste en la presentación de un estímulo muestra (Em) colocado al centro de la pantalla y tres estímulos comparativos (ECo) alineados horizontalmente en la parte inferior de la pantalla. Cada arreglo de estímulos contiene, un ECo idéntico en forma y en color, otro semejante en forma o en color y otro diferente tanto en forma como en color respecto del Em. La tarea del sujeto consiste en elegir aquel ECo que guarde algún tipo de relación predefinida con el Em (i.e. semejanza en color o forma, diferencia de tamaño).


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